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Experiencias de viajeros en Irán, No 5
costumbres iraníes
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Experiencias de viajeros en Irán, No 5

Mi viaje a Irán en noviembre-diciembre 2019

Soy Mónica Menéndez, licenciada en Historia y funcionaria del Ministerio de Asuntos Exteriores y Cooperación y considero que viajar al destino que sea, próximo o lejano, siempre es una gran oportunidad y la mejor opción en la que invertir tu tiempo.

Elegir Irán como destino turístico no fue fácil, pero resultó inevitable. Estos últimos años junto con otras amigas reservamos un par de semanas de nuestras vacaciones para irnos a un destino lejano en unas fechas menos concurridas. Irán fue un destino recomendado por varios amigos de manera encarecida, pero los recelos y ciertos miedos siempre retrasaban la elección, pero ese año decidimos las tres viajar a Irán con todas las consecuencias y fue la mejor elección, sin ningún tipo de duda. Lo hicimos con una agencia, y todo fueron facilidades, lo cual agradecimos, aunque nosotras estamos acostumbradas a preparar todos los detalles de nuestros viajes, pero esta vez decidimos dejarnos llevar. Nuestro viaje de quince días comenzó en la capital Teherán y discurrió por las ciudades Kerman, Shiraz y Persépolis, Yazd, Isfahán, Kashan, y finalizó en Qom.

¿Mi impresión del viaje?  Que Irán es luz, es color azul turquesa, también sus impresionantes cúpulas, sus mezquitas con sus preciosos azulejos, sus bazares llenos de vida donde no te sientes un extraño y puedes comprar preciosa artesanía como cerámica, joyas y sus famosas alfombras… Pero Irán también es contrate que muchas veces llama la atención del viajero. Es también una historia cargada de un pasado glorioso, es la impresionante Persépolis, es su rica comida, pero sobre todo y ante todo es la gran hospitalidad y amabilidad de sus gentes dispuestas a conocer y dejarse conocer por quién les visita.

Gracias a  Bita ,  que se  convirtió no solo en nuestra guía si no también en nuestra cómplice,  conocimos su país  pero no únicamente como turistas que visitan fastuosos monumentos y museos, sino que nos mostró y acompañó de la mejor manera en que pudimos conocer este inolvidable país de forma más cercana .Cenamos con dos familias y nos invitaron (gracias  Bita) a disfrutar en uno de los hoteles de la celebración de una boda y no hubo mejor modo (ni  más divertido) de  disfrutar de la famosa hospitalidad persa.

Irán era un camino incierto, cargado de dudas y prejuicios, pero se convirtió en uno de los viajes más bonitos y enriquecedores que he vivido y hacen que lleve a este país, a Persia, por siempre en el corazón.  

 
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